Textos #SemArq2016 - "Sueños de una estudiante de Arquitectura", por Cristina Güemes Cambras

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Nuestra compañera Cristina Güemes, comparte con nosotros la carta de presentación de su Proyecto Fin de Carrera, en la búsqueda de utopías que por definición se enfrentan a la realidad, pero que no hay que perder de vista. Disfrútenlo.


Sueños de una estudiante de Arquitectura

El vacío es un elemento dinámico y actuante, ligado al principio de alternancia. Constituye el lugar por excelencia donde se operan las transformaciones, donde lo lleno puede alcanzar su verdadera plenitud. En efecto, al introducir discontinuidad y reversibilidad en un sistema determinado, permite que las unidades componentes del sistema superen la oposición rígida y el desarrollo en sentido único, y ofrece al mismo tiempo la posibilidad de un acceso totalizador al universo por parte del hombre.

François Cheng_Vacío y plenitud


Formalizar un paseo marítimo, darle un comienzo y/o un final a una línea de costa que se enrosca en el Charco de San Ginés. Permitir que el límite sea de nuevo el mar, y aprovechar el Islote del Francés como un diafragma de la línea continua del paseo. El proyecto aparece tras la roca que se transforma en alero para dar cobijo a los barcos de vela, y, por el otro extremo, se convierte en la prolongación de El Charco desde la parte norte.

Se mantienen las trazas consideradas de mayor importancia y fuerza para generar el nuevo lugar. Se pliegan para que aparezcan los recintos que albergarán las diferentes actividades. La manipulación del terreno con pequeños gestos posibilita diferenciar distintas zonas dentro de un conjunto continuo.

Se mantiene la suave topografía que un día los diferentes estanques de los saladares crearon en la llanura del Islote.

Aquellos restos en mejor estado son una oportunidad para ser conservados y dar pie a un nuevo uso. Aparecen así, apoyándose en lo existente, las diferentes piezas de un programa que combina edificios con zona de actividad al aire libre.

La idea de trabajar en este lugar comienza por devolver a la ciudad aquello que la hizo nacer. No cerrar los límites de un charco que ha quedado cercado por las infraestructuras, sino entregar de nuevo al mar aquello que un día fue suyo.

El Islote del Francés tiene que volver a convertirse en ese punto de llegada, de bienvenida a comerciantes que nos visitaban en sus barcos atracando en nuestras orillas. Pero esta vez nuestros huéspedes son aquellos que hoy en día sustentan nuestra economía, una economía basada en el turismo.

Además, conseguir que la gente de la tierra, y todos los que la han hecho suya, vuelvan a reunirse en este hermoso paraje al aire libre, donde poder llevar a cabo diferentes actividades relacionadas con el mar.

Se trata de conservar aquello que nos hace entender el lugar, lo que fue y lo que queda por llegar, acomodarlo a una nueva época, y ayudar a que vuelva a ser reconocido.

No se busca mantener lo existente, sino de reapropiarse, reinventarlo, y conservar su valor en nuestro tiempo. Se trata de hacer un ejercicio de observación, de valoración y de elección. Se trata, sin dudarlo, de avanzar.

El texto anterior no es más que la carta de presentación de mi proyecto final de carrera. Sueños de una estudiante de arquitectura que buscaba respuestas a problemas reales. No es la única solución ni la mejor, pero era la mía. Sueños para un lugar que a golpes de realidad cada vez son menos nítidos, pero que no desaparecerán, porque no me canso de escuchar que en Lanzarote, la utopía es posible.

Cristina Güemes Cambras
Arquitecta

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