Textos #SemArq2016 - "Bocetos escritos. Psicogeografías, símbolos rancios y puñales traperos", por Iván Vilella Iglesias

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Iván Vilella Iglesias, diplomado en Humanidades en EEUU, Ilustrador por la Escuela Pancho Lasso, artista comprometido, agitador de conciencias, crítico y defensor de la educación en cada acto artístico, nos trae este texto que no te dejará indiferente.


Bocetos escritos. Psicogeografías, símbolos rancios y puñales traperos

La palmera se erige como un tótem inexpugnable, y en su base tiene dos enormes pelotas hinchables azules, con la publicidad escrita de un conocido bronceador. Al fondo de tan idílica y fálica imagen, numerosos puñales desafiantes.

Una gigantesca termita engulle enérgicamente la chalana llamada “esperanza”; ya lo decía el filósofo, que éste es el peor de los males del ser humano. Múltiples labios carnosos completan la escena y provocan cualquier deseo arquitectónico. Muy cerca, Reinaldo Panacea, jura en cantonés, idioma que aprendió en radio ECCA, que jamás volverá a beber ron-miel en aquel teleclub repleto de poetas. Su mujer ya no aguantaba más aquello de “ya no brillan las estrellas, sino tus píxeles sonrosados, sublimes y exactos”.

Mientras tanto, en una transitada rotonda isleña, cuarenta y cinco enanitos ejecutan una espectacular lucha bañados en cientos de litros de chocolate a la taza “Tirma”. Una impecable orquesta filarmónica vestida de punto en blanco interpreta magistralmente la sinfonía numero 5 de Tchaikovsky. Los integrantes de tan aguerrida orquesta, rodean en perfecto círculo la batalla campal, y miles de turistas con sus móviles y cámaras, capturan esquivando los dulces salpicones, la performance que pasará a la historia como “Los churros que faltaron en la rotonda”.

Emerge un descomunal pepino de mar de aproximadamente unos 15 metros de alto por unos 5 metros de diámetro, justo enfrente de la playa de Fariones. Incontables centollos y langostas canarias escalan con destreza la majestuosa holoturia, entretanto una bellísima puesta de sol de septiembre, baña de luz el océano de un pantone 666. Un sabio borracho se desgañita al ver tamaña panorámica: “ ¡ es lo que tienen las mareas del pino ! “; la gran mole marina parece escuchar el abucheo y se excita moviéndose cinematográficamente a lo King Kong.

El titular de aquella mañana era: “Unas ciento treinta y siete ballenas búfalo embisten las estatuas del museo submarino”. La noticia menciona que no han dejado títere con cabeza. En ese mismo instante, miles de libros sobrevuelan el cielo brillante de Lanzarote y una niña muy espabilada, alza la vista y le dice a su madre: “mira mamá, allá va mi educación rumbo a lo desconocido”. Su madre trata de consolarla y le responde: “vamos cariño, no te preocupes ahora tenemos más cosas: Decathlon, HyM, Mercadona, Lidl, Ikea y… ¡¡ hasta un nuevo museo en el fondo del mar !!... Se produce un prolongado silencio entre las dos. La madre lo rompe concluyendo: “ah y no te olvides corazón que tenemos Wifi”… La cara de la inteligentísima niña es todo un poema.

Iván Vilella Iglesias

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