Textos #SemArq2016 - "Contemplación de Lanzarote", por Luis Díaz Feria

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El texto que nos manda nuestro compañero Luis Díaz Feria reivindica una vez más la belleza de Arrecife. No se lo pierdan.


Contemplación de Lanzarote

Lanzarote entero es un paisaje mutado por y para el hombre. Impresiona. En su formulación contemporánea proyecta el mito de un paraíso turístico, un edén que es valorado como muy satisfactorio entre amplias capas de residentes y de turistas. Un lugar que es preciso visitar con cierto detalle y por muchas razones, sin ningún género de duda.

Lanzarote consta de dos partes bien diferenciadas, La Isla y Arrecife. Son de naturaleza opuesta en el sentido de que, mientras que en La Isla el esfuerzo colectivo aparenta confluir hacia una estructuración del paisaje a través del uso masivo de recursos estéticos (gusten más o menos), en Arrecife ese mismo esfuerzo colectivo tiende a la desnaturalización fulminante de sus mejores espacios. Atendiendo al debate público así como al debate publicado en los últimos treinta años, se concluye que la sociedad insular no dispone a día de hoy de una explicación cabal para esta dualidad de enfoques.

Aquello que se genera a partir de algún fundamento más o menos de utilidad humana no difiere mucho, tanto en La Isla como en Arrecife, de lo que se hace en otros lugares: edificios, gasolineras, calles... En el caso que nos ocupa (Lanzarote) casi siempre se resuelve en color blanco con discretos volúmenes pequeños.

Las estrategias de embellecimiento varían en cambio según la zona. En La Isla se utilizan dos recursos principales para el adorno del paisaje: la escultura y la palmera. Queda mejor lo que se ha tratado con palmeras aunque hay que señalar que, dado el relativo pequeño tamaño de ambos elementos, ninguna de las dos opciones se significa mucho en contraste con la rotundidad de los campos de lava y rofe. En los últimos años se ha frenado la plantación de palmerales nuevos, mientras que la erección de esculturas vive un momento dorado.

Por su parte, Arrecife cuenta con un sinfín de rincones encantadores. Se cuidan poco los espacios y edificios, circunstancia que hace que la apariencia sea fea en una primera impresión así como en las siguientes. No son pocos los arrecifeños que proyectan trasladarse a otros puntos de la geografía insular a pesar de que también en la ciudad se ha materializado una importante inversión en esculturas en los últimos años. Arrancar palmeras y otros árboles de los espacios públicos es quizá la tendencia de diseño urbano más notoria, aparentemente con el propósito de reflejar la poesía desolada del desierto de lava en el centro de la ciudad.


Islote de Fermina desde el parque viejo

Mención especial merece la costa de Arrecife, extraordinaria, bellísima. Concentra casi todas las inversiones de cierto presupuesto realizadas en las últimas décadas en la ciudad, tanto por capital privado como público. Esta intensidad de iniciativas no está resultando positiva en general, ni para el litoral ni para la ciudad en su conjunto, lo que no impide que a corto y medio plazo se prevean nuevas alteraciones negativas de calado en las partes del litoral que permanecen vírgenes.

Arrecife es una ciudad preciosa, dadá en cierto modo, que invita mirarla de otra manera. Al menos invita a no mirarla mal.

Luis Díaz Feria
Arrecife, septiembre 2016

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"Contemplación de Lanzarote", por Luis Díaz Feria.

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